Que alegria, ya casi termina el verano. (4estacionesPt1)
Cuando niño leí una historieta en la que el universo conspiraba contra un niño majadero (la primera vez, y creo que la unica que he leido esa palabra en algun texto impreso) por quejarse del viento, de la lluvia y luego del sol, y por eso es costumbre nunca quejarme del clima. Es lo que es y ya, se vive, se disfruta, o como mínimo, se agradece estar vivo para disfrutarlo.Pero me da mucha alegría el fin del verano (acá en EEUU, porque mi Guate es el país de la eterna primavera [sí, ya sé, Medellín, también; me lo contó ella cuando eramos novios y le reclamé que era el segundo término que los colombianos nos robaban a los chapines porque yo desde niño he sabido que el mejor café del mundo es guatemalteco]). Y es que se acaba la peor temporada de cine de cada año. Como los días son más largos, uno siente la necesidad de “hacer algo” con mayor frecuencia por las tardes, y en vez de quedarse en casa haciendo mil cosas (o ninguna, o con suerte: una), se decide ir al cine…
El cine dejo hace mucho de ser un medio artístico para convertirse en una industria lucrativa. No tiene nada de malo, al contrario, me encanta todo el manejo mercadológico, demográfico, industrial, financiero, etc. del cine. Lo unico lamentable es que estoy del otro lado de las peliculas, es decir, del lado consumidor y no productor. Y dichos productores saben que durante el verano, millones de adolescentes acuden al cine para distraerse, hacer otras cosas, cometer travesuras (por culpa de unos indecentes es que a media pelicula entran dos o tres veces los ujieres con unas linternotas rojas revisando que nadie este redramatizando las escenas apasionadas), o para esquivar el calor veraniego con el aire acondicionado de las grandes salas, y alimentar el intelecto con lo más novedoso y espectacular del entretenimiento: los efectos especiales.
No tengo nada en contra de ellos, es sólo que no me gustan. Y por eso, la época del verano es la peor época para mi en cuanto a poder ver peliculas. Desde Mayo hasta Agosto son una cantidad de productos que no me emocionan ni me atraen... es más me alejan del cine. Luego, desde Agosto hasta Septiembre exhiben las que “sobraron”, películas no tan buenas para el verano, y que aprovechan este vacío que se da antes de fin de año. Claro, toda esta calendarización aplica solo en EEUU, porque en Guate, TODO EL PUTO AÑO se pasan dando las películas del verano. (Eso es uno de los argumentos que me repito cuando me entra la melancolía por regresarme: allá no podría acceder al buen cine). Este verano tenía al menos un par de peliculas que suponia que iba a detestar, pero que necesitaba quitarme la curiosidad SOLO para poder detestarlas aún más, y al menos, con argumentos mayores a mis pre-juicios. El Codigo DaVinci… caramba… que porquería, pero bueno, la culpa no es de la película (que no me pareció mal elaborada) sino del pendejo libro… lo bueno es que no pague por verla. Decidido a odiarla desde el principio, compramos boletas para la funcion de las 8PM de Over The Hedge, y desde las 6PM nos metimos a desperdiciar las dos peores horas de este año. Y Tom Hanks lleva dos de las tres películas que más detesto (junto con esa basura de Forrest Gump [die, Forrest, die!]), pero aún así me simpatiza demasiado (igual que casi todos los actores del Código, excepto Ian McKellen pero por….).Y con los años aprendí que ciertas películas veraniegas, en vez de entretenerme por dos horas, sólo me roban el tiempo, porque aunque tenga la intención de disfrutarlas, termino durmiendome en la sala de cine, como me sucedió con Mission Impossible 2 (me decidí a verla por el director y no defraudó pero igual me dormí), razón por la que ni intenté ver la 3. Y tampoco ví X-Men 3 (¿¡que sentido tiene si no he visto las primeras dos!?), y la última película del verano que intenté, pero no pude ver después de los primeros y aburridos 20 minutos: Pirates of The Caribbean 2 (afortunadamente se han multiplicado opciones para ver Keira). Y para acabar, recientemente rentamos Poseidon… y lo más triste es que los protagonistas no se hundieron con el barco… eso sí habría salvado la película y sido lo más emocionante.
Así que durante los últimos meses ha sido una odisea encontrar no una, sino dos películas buenas para ver en el cine en un mismo día. Con lo caro que son los boletos, esa es nuestra condición para pagar $9 por c/u: ver dos películas. Por eso no pudimos ver Cars… en esas semanas no había ninguna otra para adjuntar y cuando al fin entramos a la sala después de ver An Inconvenient Truth, resultó una odisea poder escuchar algo que no fueran gritos o lloriqueos de los niños que decoraban el piso con sus poporopos y basura. Y como adultos respetables que para disfrutar una película (aún animada) toca escuchar cada línea del diálogo con mayor atención que con la que nos idiotizamos ante los efectos (pura competencia de computadoras [go Pixar!] y no de cienastas) decidimos salirnos y “colarnos” en una película india llamada Water (genial… informativa, tensa, educativa, dramática, muuuy triste).
Que tristeza, se acabó el verano… y con él, se va una nueva oportunidad de disfrutar la vida (y el cine) con la inocencia de un niño.
Labels: Aficiones, Cine, reflexiones
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